Qué fácil es olvidar,
olvidar la misma esencia del ser se hace raudo,
no tanto así sopesar dicho acto.
Es desconocer en si lo que nos condena a seguir siendo lo mediocre que nunca hemos logrado superar, es simplemente pasar de un estado a otro tal cual como la masa que somos.
¿Cuál será el día en que logremos dejar de lado al ángel caído que significamos en ciertas circunstancias?
Es simplemente que ni siquiera sabemos hablar, mucho menos escuchar… ¿para qué hablar de “escucharnos” o “sanar”?
Jamás cambiarán ciertas cosas, pero es lamentable que nosotros mismos lo hagamos con nuestras relaciones en momentos insospechados, y peor aún es no sospechar de este mismo cambio. Lo siento por mi, obviamente me duele… jamás volverás a recordarme de esa forma a menos que me necesites, pero ¡¿por qué esperar a necesitarme?!
Si eres quien dices ser en lo que intentas demostrar, deberías poder darte cuenta de cuales son las cosas simples que debes disfrutar, y no se trata esta vez de acto egocéntrico, si no que son momentos que no volverán a suceder, ya que como es sabido tienen horas contadas.
Quizás tus zapatos en este momento te están atrapando, además pareciera que vives el miedo y las ansias que hace años tenías.
Tal vez simplemente esa figura que de ti tenía se fue para no volver. Que dolor sólo pensarlo, ni te imaginarías los litros que hay aquí.
Eso es todo, se resume en palabras breves y tan simples como dolor, daño, VACÍO.
Espero que cuando te des cuenta no sea tarde. Para mi nunca lo será, pero me siento con la obligación de recordarte que el tiempo no espera a que reacciones, si no que eres tú quien debe reaccionar antes que él.
Siempre me tildaron de sensible, quizás esta vez no es eso.
