Camuflados entre pecho y espalda,
Clandestinos, invisibles y enmascarados
Escarmientan mi conciencia…
Tan sólo un cuerpo, objeto y materia
Aludido incesantemente por dos malévolas intensiones.
Se contraponen miradas dañinas en mi médula,
Van desgastando las escasas palabras compasivas
Que en pleno proceso de contenida gestación se encuentran.
Inevitable vomito compulsivo de sátiras
Se apoderan raudos de lo poco que queda para pronunciar.
Luego no hay más que hacer, siempre ganan los impulsos
Que te hacen acreedor de más clavos taladrando las sienes.
Procuras que te divisen con fortaleza en los ojos,
Pero es inútil, por dentro sabes que despedazan
Con momentánea irritación primitiva esas cuotas
Casi intangibles de bondad que se encuentran amenazadas
Por el resto, en el otro extremo de tu cordura.
