
Perdí la premura de vivir: fascinación única de la existencia.
Intento mostrar una parte de mi...

Perdí la premura de vivir: fascinación única de la existencia.
Qué fácil es olvidar,
olvidar la misma esencia del ser se hace raudo,
no tanto así sopesar dicho acto.
Es desconocer en si lo que nos condena a seguir siendo lo mediocre que nunca hemos logrado superar, es simplemente pasar de un estado a otro tal cual como la masa que somos.
¿Cuál será el día en que logremos dejar de lado al ángel caído que significamos en ciertas circunstancias?
Es simplemente que ni siquiera sabemos hablar, mucho menos escuchar… ¿para qué hablar de “escucharnos” o “sanar”?
Jamás cambiarán ciertas cosas, pero es lamentable que nosotros mismos lo hagamos con nuestras relaciones en momentos insospechados, y peor aún es no sospechar de este mismo cambio. Lo siento por mi, obviamente me duele… jamás volverás a recordarme de esa forma a menos que me necesites, pero ¡¿por qué esperar a necesitarme?!
Si eres quien dices ser en lo que intentas demostrar, deberías poder darte cuenta de cuales son las cosas simples que debes disfrutar, y no se trata esta vez de acto egocéntrico, si no que son momentos que no volverán a suceder, ya que como es sabido tienen horas contadas.
Quizás tus zapatos en este momento te están atrapando, además pareciera que vives el miedo y las ansias que hace años tenías.
Tal vez simplemente esa figura que de ti tenía se fue para no volver. Que dolor sólo pensarlo, ni te imaginarías los litros que hay aquí.
Eso es todo, se resume en palabras breves y tan simples como dolor, daño, VACÍO.
Espero que cuando te des cuenta no sea tarde. Para mi nunca lo será, pero me siento con la obligación de recordarte que el tiempo no espera a que reacciones, si no que eres tú quien debe reaccionar antes que él.
Siempre me tildaron de sensible, quizás esta vez no es eso.
Camuflados entre pecho y espalda,
Clandestinos, invisibles y enmascarados
Escarmientan mi conciencia…
Tan sólo un cuerpo, objeto y materia
Aludido incesantemente por dos malévolas intensiones.
Se contraponen miradas dañinas en mi médula,
Van desgastando las escasas palabras compasivas
Que en pleno proceso de contenida gestación se encuentran.
Inevitable vomito compulsivo de sátiras
Se apoderan raudos de lo poco que queda para pronunciar.
Luego no hay más que hacer, siempre ganan los impulsos
Que te hacen acreedor de más clavos taladrando las sienes.
Procuras que te divisen con fortaleza en los ojos,
Pero es inútil, por dentro sabes que despedazan
Con momentánea irritación primitiva esas cuotas
Casi intangibles de bondad que se encuentran amenazadas
Por el resto, en el otro extremo de tu cordura.

Observo constantemente la agitación de las masas, y es ahí cuando analizo en silencio que es lo realmente verídico de mi esquema estructural que establece concordancia entre espectro, instinto y cuerpo.
Me reconozco de contemplar fugaz y cargado, colmado de fábulas, intrigas e historietas, que aunque contarlas se hace preciso, estas no obstante a mis cortos ciclos, abrazan más que un libro vasto e incalculable.
Poseo amplio pensamiento reflexivo, y aún así a momentos se apresura mi capacidad de herir y vence ante mi juicio.
Juicio a veces espeso, a momentos más escurridizo y a otros netamente impenetrable.
Logro ser inadvertida desde rincones catando perímetros y escenarios, cultivando mis nociones.
Mi consistencia encanecida asume un vertiginoso movimiento de oscilación entre dudas, certezas, criterio e imprudencia, quienes aclaran el trayecto y la travesía restantes, escasos de su comprobación.
Me considero repentinamente sensata, de apego constante, retribuciones inmediatas. Un carisma poco usual y completamente enajenada a mi cuerpo.

